Como en muchas ciudades, en Toledo han vivido muchas mujeres ilustres a lo largo de los tiempos que, por desgracia, hoy son unas grandes desconocidas.

Por ejemplo, la Hermana Jerónima de la Asunción nació en Toledo en el año 1555 y que pasó gran parte de su vida en la ciudad. A la edad de 64 años partió hacia Filipinas para establecerse allí en un nuevo convento, una idea que le dió Fry Diego de Soria, que más tarde llegó a ser el Obispo de Nueva Segovia.

Otra mujer relevante en la historia toledana fue Beatriz de Silva, emparentada con la Reina Isabel. Pasó gran parte de su vida en el Convento de Santo Domingo de Silos (conocido entre los toledanos como Santo Domingo el Antiguo), hasta que, gracias a la ayuda de Isabel I de Castilla, sienta las bases de lo que será, unos años después de su muerte en 1452, la nueva Orden de la inmaculada Concepción. Actualmente la parroquia de Valparaíso lleva su nombre.

Otro gran ejemplo de mujer toledana fue la Reina Isabel de Portugal, nieta de los reyes católicos y esposa de Carlos I de España. A ella y su buen gobierno del país durante las largas ausencias de su esposo, le debemos que España se mantuviera independiente de las políticas imperialistas de Carlos.

La mujer más poderosa que ha pasado por la ciudad ha sido sin duda Isabel I de Castilla, que elige Toledo para reclutar hombres para la lucha contra la “Beltraneja”. En la ciudad también da a luz a su hija Juana apodada “La Loca” y en un principio, elige la ciudad para convertirla en su lugar de descanso con la construcción del Monasterio de San Juan de los Reyes, aunque luego optara por enterrarse en Granada junto a su esposo Fernando el Católico.

Debemos hacer mención a otras mujeres muy relevantes para el mundo que han paseado por nuestras calles, como Marie Curie (Premio Novel en Física y Química) que nos visitó en dos ocasiones acompañada del científico y humanista Gregorio Marañón. O Santa Teresa de Jesús, que llegó por primera vez a la ciudad en el año 1562 y que se aloja en la “Casona de las Mesas”. Pero, esto no es lo único que vincula la ciudad con la Santa, pues antepasados suyos eran toledanos.

Carta de Marie Curie agradeciendo a Gregorio Marañón su visita a Toledo

No nos podíamos dejar a Santa Leocadia, Patrona de Toledo, cuyos restos conservamos en la catedral o de Santa Úrsula, cuyos restos se encuentran en la recientemente restaurada cripta de nuestra catedral primada.

En una ciudad tan mágica no nos podemos olvidar de las mujeres de sus leyendas como la Princesa Galiana, que acaba casándose con el príncipe de los francos y a la que debemos el nombre de los Palacios de Galiana o de la judía Raquel, la enamorada del Rey Alfonso VIII.